27 septiembre 2008Edición OnlineJosé Luis Cabrero

Un vino suave como la seda

Dicen los que saben de esto, que el vino elaborado en la bodega Coral Duero, en la localidad zamorana de El Pego, resulta en boca sedoso, con un tanino blando y dulce que redondea la sensación de suavidad descubierta en nariz. Con una nota de cata tan elocuente es normal que los caldos lleven por nombre…una expresión tan poética y evocadora como Rompesedas.

La meta de Coral Duero no pasa por hacer vinos corrientes, ni llenar estantes con caldos de distintas calidades y facturas. El objetivo, señala Paula Amor, la gerente de la bodega, es hacer un único vino que tenga una buena aceptación en los mercados y en los establecimientos hosteleros y, sobre todo, «del que podamos sentirnos orgullosos». 
Para cumplir con este sueño, los propietarios de la bodega Coral Duero no han escatimado ni en medios materiales ni humanos. A la dirección técnica del enólogo Esteban Sánchez, se suma la construcción de una bodega de aspecto espectacular, firmada por el arquitecto zamorano Francisco Somoza, y la introducción de las últimas tecnologías en elaboración y climatización para lograr la calidad deseada. 
En Coral Duero, no sólo importa la fachada, por muy seductora que sea, también se mima la materia prima y sólo hay que comprobar el esmero con el que se trata el viñedo viejo propiedad de la bodega para comprender la calidad de sus vinos.

RECIÉN LLEGADO AL MERCADO:

Por el momento son pocos los afortunados que han probado un Rompesedas. En estos días, la bodega ha iniciado la comercialización de su primer caldo. Cosechado en el 2005, año de puesta en marcha de las instalaciones, el vino Rompesedas es un recién llegado que está teniendo una buena aceptación por parte de expertos y aficionados. En las catas a ciegas en las que ha participado ha sacado resultados sobresalientes superando en puntuación a productos de la denominación de origen Toro ya consolidados. 
Por el momento no hay marcada una pauta de comercialización, por lo que Rompesedas lo mismo podrá saborearse en un hotel de lujo de las antípodas que en cualquier bar de la comunidad autónoma. La bodega no nace con vocación exportadora, sólo con el sueño de explotar al máximo las posibilidades de la tinta de Toro y llevar su vino allá donde haya alguien interesado en beber un caldo sedoso. 
El deseo de la bodega por hacer un buen vino hace que no existan planes para hacer incursiones en el rosado o los blancos. Ni siquiera jóvenes o robles. Como mucho, y siempre que las cosechas lo permitan, los responsables de Coral Duero pretenden sacar al mercado un Rompesedas Selección. Este vino de alta expresión, del que está previsto comercializar en el futuro 3.000 botellas correspondientes a la cosecha 2006, tiene como carta de presentación los más de dos años pasados en las barricas de roble y el hecho, siempre significativo, de haber sido elaborado en madera sin pasar un solo día por los tradicionales depósitos de acero inoxidable. 
Mientras el Selección llega a los mercados, habrá que conformarse con catar el Rompesedas del año 2005, del que destaca un color rojo picota intenso y sus aromas sutiles y complejos donde predominan las notas de frutas rojas, frambuesas y grosellas combinadas con matices a canela y chocolate. En boca, destaca por la ya comentada suavidad de sus taninos.

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