Ya están, recogidas a mano, refrigeradas, seleccionadas y almacenadas en los depósitos de fermentación, varias toneladas de uva tinta de toro de primera calidad con las que elaboraremos nuestros vinos Rompesedas. Ahora sí, comienza el proceso de producción de los vinos y su posterior crianza.

Hemos conseguido esquivar las lluvias gracias a la planificación del trabajo que realizamos con nuestro equipo. Elegimos los días 18, 19 y 21 de septiembre, 3 días en los que la climatología fue propicia. Por un lado, al evitar las lluvias, evitamos la toxoplasmosis que nos haría perder la cosecha de este año. Y, por el otro, 3 días soleados y con la temperatura adecuada para que el trabajo de los vendimiadores fuera un poco menos duros y la uva no sufriera.

El trasiego de las fincas a la bodega fue constante. De la cepa al remolque y del remolque a un contenedor frigorífico para atemperar la uva. Y, de ahí a la mesa de selección donde nuestro equipo escogía solo las mejores, la de mayor calidad. El camino continua a los depósitos de fermentación. Un mangón conecta directamente la mesa de selección con los grandes depósitos donde la uva se procesará y dormirá durante una temporada.

En esta época del año, todo nuestro equipo se vuelca con la vendimia y cada uno de ellos se encarga de coordinar y gestionar un área concreta del proceso. Y, dado el poco tiempo del que se dispone, todos los procesos se realizan de manera paralela y continuada.

Isaac, el enólogo de Rompesedas, se encargó de la planificación, el análisis de la uvas y el control de calidad para conseguir que nuestros próximos vinos vuelvan a protagonizar momentos inolvidables en la mesa de nuestro clientes.

Juanma, encargado de las labores de campo en las fincas, organizó y coordinó la recogida de uva manual con los vendimiadores. Gestionando los equipos, supervisando y asegurándose de que las uvas se recogían con mimo y con esmerado cuidado, desde la viña a su entrega en bodega. Es el que más ha sufrido durante todos estos meses. Siempre vigilante del tiempo, del control de las plagas, del crecimiento adecuado de las uvas…

Andrés, nuestro bodeguero, coordinó las labores de recepción y almacenamiento de uva en bodega hasta la mesa de selección y su posterior inclusión en los depósitos de fermentación.

Mavi, de administración y pedidos, cambio su rol habitual y, ayudada por un pequeño grupo de jornaleros, se encargaron ellos mismos de revisar cada uno de los racimos de uva que se depositaba en la mesa de selección, tras haber sido analizada por Isaac, retirando aquellas que no eran aptas (para hacer el buen vino que esperamos). Y supervisando, además, el correcto funcionamiento del trasiego por el mangón hasta los depósitos.

El equipo de jornaleros ejecutó su trabajo de manera excelente, recogiendo las uvas con sumo cuidado, trabajando duro pero siempre con buen humor y alegría… Gracias por el cariño con el que habéis recogido uno a uno cada racimo.

Prometemos aplicar el mismo mimo a todos los procesos de elaboración que siguen a la vendimia, para conseguir Rompesedas como recompensa final a nuestro trabajo.

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